Dijiste hace años:
“En el fondo soy una cuestión de luz”
Y aún ahora cuando te apoyas
en los anchos omóplatos del sueño
incluso cuando te sumergen
en el pecho adormecido del mar
buscas rincones donde la noche
se ha desgastado y no aguanta,
buscas a tientas la lanza
destinada a traspasar tu corazón
y abrirlo a la luz.